Fabula de la hormiga y la cigarra

Fabula de la hormiga y la cigarra

La cigarra y la hormiga la fontaine

Todos conocemos la fábula de Esopo sobre la hormiga y la cigarra, el saltamontes. Cómo la hormiga, una criatura centrada y disciplinada, trabaja duro durante el verano para almacenar comida para el invierno, mientras que el saltamontes se pasa el tiempo cantando y divirtiéndose, instando a la hormiga a unirse a la diversión, pero ésta se niega. Entonces llega el invierno, con frío y nieve, y sin comida. Me imagino a la hormiga en el salón de su acogedor nido, (debo haber visto esta imagen leyendo la fábula cuando era niña) descansando frente a la chimenea cuando oye que llaman a la puerta. Es la cigarra medio moribunda que pide ayuda. En el libro de mi infancia, la hormiga acoge a la cigarra y le salva la vida por caridad, la cigarra canta para ambos frente al fuego; en otra versión, la hormiga vengativa envía al saltamontes a morir en la nieve. No sé cuál es la verdadera versión original de Esopo, espero que sea la primera. Sólo creo que no hemos captado el verdadero significado de la fábula, aunque hayamos enseñado a nuestros hijos con ella desde hace mil años. Ahora creo que los saltamontes son esenciales para el equilibrio de las especies, las hormigas los necesitan como los saltamontes a las hormigas y cuando uno contribuye y apoya al otro debe hacerlo en un sentido de respeto, no de caridad. Permítanme que me explique.

La cigarra y la moral de la hormiga

La hormiga y el saltamontes, titulada alternativamente El saltamontes y la hormiga (u hormigas), es una de las fábulas de Esopo, numerada como 373 en el Índice Perry[1]. La fábula describe cómo un saltamontes hambriento pide comida a una hormiga cuando llega el invierno y se la niegan. La situación resume las lecciones morales sobre las virtudes del trabajo duro y la planificación del futuro[2].

Sin embargo, incluso en la época clásica, algunos desconfiaban del consejo y una historia alternativa representaba la industria de la hormiga como algo mezquino e interesado. El relato de Jean de la Fontaine, delicadamente irónico y en francés, amplió el debate para abarcar los temas de la compasión y la caridad. Desde el siglo XVIII, el saltamontes se considera el tipo del artista y se incluye también la cuestión del lugar de la cultura en la sociedad. La argumentación sobre el significado ambivalente de la fábula se ha llevado a cabo generalmente mediante la adaptación o reinterpretación de la fábula en la literatura, las artes y la música.

La fábula trata de un saltamontes (en el original, una cigarra) que ha pasado el verano cantando mientras la hormiga (o las hormigas en algunas versiones) trabajaba para almacenar comida para el invierno. Cuando llega esa estación, el saltamontes se encuentra muriendo de hambre y suplica a la hormiga que le dé comida. Sin embargo, la hormiga le reprende su ociosidad y le dice que se vaya bailando el invierno[3] Las versiones de la fábula se encuentran en las colecciones de versos de Babrius (140) y Avianus (34), y en varias colecciones en prosa, entre ellas las atribuidas a Syntipas y Aphthonius de Antioquía. La cigarra original griega de la fábula se mantiene en las traducciones latinas y romances. Una variante de la fábula, numerada por separado con el número 112 en el Perry Index,[4] presenta a un escarabajo pelotero como el insecto improvidente que se encuentra con que las lluvias invernales arrastran el estiércol del que se alimenta.

El problema de la hormiga y el saltamontes y su solución

1. AperturaA. Canción y movimiento: “Hacemos lo que podemos” (5 minutos)2. Tiempo de trabajoA.  Lectura en voz alta: “Las hormigas y el saltamontes” (10 minutos)B.  Protocolo de juego de roles: “Las hormigas y el saltamontes” (20 minutos)C.  Involucrar al artista: Técnica de acuarela (20 minutos)3. Cierre y evaluación A. Reflexión sobre el aprendizaje: Trabajar para contribuir a un mundo mejor (5 minutos)

Cada unidad del plan de estudios de lengua y literatura de K-2 tiene una evaluación basada en los estándares. El módulo concluye con una tarea de desempeño al final de la Unidad 3 para sintetizar su comprensión de lo que lograron a través de la escritura apoyada y basada en los estándares.

A. Canción y movimiento: “Hacemos lo que podemos” (5 minutos) “¿Cómo cambia el significado de la canción al añadir el prefijo un-?” (Las respuestas variarán, pero pueden incluir: Deshacemos lo que podemos, haciendo lo contrario de lo que dice la canción).

A. Lectura en voz alta: “Las hormigas y el saltamontes” (10 minutos) “Puedo contar la fábula “Las hormigas y el saltamontes” utilizando los elementos de la historia””Puedo determinar el mensaje central de “Las hormigas y el saltamontes” basándome en la forma en que los personajes responden al problema/desafío””¿Qué más se te ocurre que pueda describirse como brillante?” (Las respuestas variarán, pero pueden incluir: colores, luces, cosas que se iluminan.) “¿Dónde o cuándo tiene lugar esta fábula?” (Tiene lugar en algún lugar del exterior durante el otoño y el invierno.) “¿Por qué es importante saber que esta fábula tiene lugar en otoño e invierno?” (El cambio de estación afecta a la alimentación de los personajes. Es un detalle clave relacionado con el problema/desafío). “¿Qué acciones realizaron las hormigas que demuestran responsabilidad?” (Recogieron suficiente comida para poder alimentarse en invierno y trabajaron para secar su comida húmeda para poder comerla).

Análisis de la hormiga y el saltamontes

Un luminoso día de finales de otoño, una familia de hormigas se afanaba bajo el cálido sol, secando el grano que habían almacenado durante el verano, cuando un hambriento saltamontes, con su violín bajo el brazo, se acercó y pidió humildemente un bocado para comer.

Así como el verano es la estación en la que el laborioso agricultor acumula sus provisiones para el invierno, la juventud y la madurez son las épocas de la vida que deberíamos emplear en acumular una reserva que pueda ser suficiente para la indefensa vejez; sin embargo, hay muchas personas a las que llamamos criaturas racionales, que derrochan con profusa prodigalidad todo lo que obtienen en sus días de juventud, como si la enfermedad de la edad no requiriera provisiones para mantenerse, o al menos las encontrara administradas de alguna manera milagrosa. De esta fábula aprendemos esta admirable lección: no perder nunca la oportunidad presente de proveer justa y honestamente contra los futuros males y accidentes de la vida; y mientras la salud y el vigor de nuestras facultades permanezcan firmes y enteros, disponerlos de la mejor manera; de modo que cuando la edad y las enfermedades nos despojen de nuestras fuerzas y habilidades, no tengamos que lamentar haber descuidado la provisión de las necesidades de nuestros últimos días: porque siempre hay que recordar que “una juventud de juergas engendra una edad de cuidados”, y que la templanza en la juventud sienta las bases de la salud y la comodidad para la vejez.