Quienes eran los presocraticos

Quienes eran los presocraticos

Época presocrática

Los filósofos presocráticos son los pensadores occidentales que precedieron a Sócrates (c. 469-399 a.C.), pero que incluyen a algunos pensadores que fueron aproximadamente contemporáneos de Sócrates, como Protágoras (c. 490-420 a.C.). La aplicación del término “filosofía” a los presocráticos es algo anacrónico, pero ciertamente es diferente de cómo mucha gente piensa actualmente en la filosofía. Los presocráticos se interesaban por una gran variedad de temas, especialmente por lo que hoy consideramos ciencias naturales más que filosofía. Estos primeros pensadores solían buscar explicaciones y causas naturalistas para los fenómenos físicos. Por ejemplo, el primer grupo de presocráticos, los milesios, propusieron cada uno de ellos algún elemento material -agua, aire, lo “ilimitado”- como materia básica que formaba el fundamento o constituía todo en el cosmos.

Este énfasis en las explicaciones físicas supuso una ruptura con las formas de pensamiento más tradicionales que señalaban a los dioses como causas primarias. Los presocráticos, en la mayoría de los casos, no abandonaron del todo las nociones teístas o religiosas, pero se caracterizaron por plantear desafíos a las formas de pensamiento tradicionales. Jenófanes de Colofón, por ejemplo, pensaba que la mayoría de los conceptos de los dioses eran superficiales, ya que a menudo equivalían a una mera antropomorfización. Heráclito entendía que los conjuntos de contrarios, como día-noche, invierno-verano y guerra-paz eran dioses (o Dios), mientras que Protágoras afirmaba no poder saber si los dioses existen o no. El fundamento del pensamiento presocrático es la preferencia y la estima que se da al pensamiento racional y a la argumentación sobre la mitificación. Este movimiento hacia la racionalidad y la argumentación prepararía el camino para el curso del pensamiento occidental.

Empedocles

Los primeros filósofos griegos se conocen habitualmente como filósofos “presocráticos”. Sin embargo, esta denominación de “presocráticos” se utilizó por primera vez de forma explícita en el siglo XVIII, cuando los historiadores de la filosofía intentaron recatalogar el pasado de la disciplina. Como referencia temporal, el término es erróneo, ya que algunos de los “presocráticos” fueron también contemporáneos de Sócrates. Sin embargo, como clasificación práctica y ahora bien establecida, podríamos mantener el término para designar a un grupo de pensadores griegos de los siglos VI y V a.C. que se ocupaban intelectualmente de cuestiones de filosofía natural y/o metafísica especulativa que tenían una relevancia primordial antes del giro socrático y sofista hacia cuestiones de ética.

Aunque gran parte del pensamiento de estos filósofos, a partir de Tales (620-546 a.C.), considerado clásicamente como el primer filósofo occidental, se centró en cuestiones del mundo natural y fue protocientífico, muchos de los “presocráticos” también desafiaron los puntos de vista griegos convencionales sobre los dioses y reconcebieron lo divino de diversas maneras. Reaconsejaron el alma. Produjeron una forma de pensamiento que comienza a volverse contra la explicación “mitológica”. Sin embargo, la opinión tradicional de que representan un paso decisivo del “mito” a la “razón” está demasiado simplificada. Por un lado, el propio mito está impregnado de razón. Por otro, algunos de los primeros pensadores reconocidos como filósofos utilizaron la poesía y el mito entre sus dispositivos de razonamiento.

Heráclito

Todos conocemos al famoso filósofo griego Sócrates. Uno de los principales pioneros de la filosofía occidental, Sócrates dejó un legado indeleble. Desgraciadamente, algunas personas piensan que la filosofía no empezó hasta Sócrates; yo los llamaría filósofos por eso. Los presocráticos fueron un grupo de teóricos griegos que realmente pusieron en marcha el mundo del pensamiento. Como son muchos, resumiré algunas de las figuras más importantes.

Aproximadamente en el año 600 a.C., Tales de Mileto fue uno de los hombres más sabios de Grecia, llegando a obtener el título de uno de los “Siete Sabios” de Grecia. Verdadero hombre del Renacimiento, Tales fue un brillante filósofo, matemático, ingeniero y astrónomo por encima de todo. Teorizó que el universo era monista, habiendo sido construido sobre el agua como fundamento. Según varias fuentes, Tales predijo con exactitud un eclipse. Sus obras fueron veneradas por sus compañeros y la mayor parte de ellas fueron recogidas por Aristóteles casi tres siglos después.

Anaximandro fue un prometedor filósofo que conceptualizó el ápeiron, un elemento infinito e indestructible. Según él, todo era creado y volvía a esta fuente. Su discípulo, Anaxímenes, siguió los pasos de Tales proponiendo que el aire era la fuente de la vida. Razonaba que el aire podía adoptar los tres estados de la materia y que el alma y la atmósfera estaban hechas de aire. Por último, el menos conocido de los presocráticos de la lista A fue Anaxágoras. Aunque hay poca información sobre él, sus ideas se basaban más en la mente y su capacidad para discernir y plantear conceptos. Pensaba que la mente lo gobernaba todo. Un número infinito de semillas, como él las llamaba, conforman el mundo que nos rodea, lo que influiría en los posteriores pluralistas.

Filosofía

inmortal, homogéneo, omnipotente, omnisciente y ordena todos los fenómenos.    No creía en dioses y diosas.    No creía que el sol fuera un dios y la luna una diosa.    Pensaba que el sol era una bola de fuego y la luna una roca que reflejaba la luz del sol.    Iba a ser ejecutado por blasfemia por los atenienses, pero escapó a

por encima y en contra de lo que le dan los sentidos.    La verdad se alcanza a través del razonamiento.    El razonamiento revela que las matemáticas están en todas las cosas.    Los números se relacionan con las formas y todo lo que existe tiene o toma forma.    El individuo que desarrolla la razón está en el camino correcto para que la

no es en absoluto evidente para nuestros sentidos.    Parménides confió en su razón por encima de sus sentidos.    La apariencia de las cosas puede ser engañosa, así que confía en la razón.    Todo cambio es una ilusión para Parménides.    El cambio no puede ser real.    La verdad es aquello a lo que se llega mediante el pensamiento y la verdad se establece