Pintura rupestre franco cantabrica

Pintura rupestre franco cantabrica

Significado de las pinturas rupestres de Altamira

Diecisiete cuevas decoradas del Paleolítico fueron inscritas como ampliación de la Cueva de Altamira, inscrita en 1985. El bien aparecerá ahora en la Lista como Cueva de Altamira y Arte Rupestre Paleolítico del Norte de España. La propiedad representa el apogeo del arte rupestre paleolítico que se desarrolló en toda Europa, desde los Urales hasta la Península Ibérica, entre 35.000 y 11.000 a.C. Debido a sus profundas galerías, aisladas de las influencias climáticas externas, estas cuevas se conservan especialmente bien. Las cuevas están inscritas como obras maestras del genio creativo y como el primer arte realizado por la humanidad. También se inscriben como testimonios excepcionales de una tradición cultural y como ilustraciones destacadas de una etapa significativa de la historia de la humanidad.

La Cueva de Altamira, inscrita en la Lista en 1985, ha recibido este nuevo nombre. Al yacimiento original se añadieron 17 cuevas con pinturas rupestres que datan del Paleolítico. La propiedad representa el apogeo del arte rupestre paleolítico que se desarrolló en toda Europa, desde los Urales hasta la Península Ibérica, entre 35.000 y 11.000 a.C. La conservación de las cuevas es excelente, ya que se encuentran a una profundidad que las protege de las variaciones climáticas. Las cuevas han sido inscritas en la Lista como testimonio único de los poderes creativos del hombre primitivo y de la existencia de una tradición cultural. Son obras maestras del primer tipo de actividad creativa plenamente dominada por el hombre, que contribuyen a una mejor comprensión de un período importante de la historia de la humanidad.

Qué son las pinturas rupestres y cuál es su significado

Se han identificado secciones en la cueva: la Gran Sala de los Toros, el Pasaje Lateral, el Pozo del Hombre Muerto, la Cámara de los Grabados, la Galería Pintada y la Cámara de los Felinos. La cueva contiene casi 2.000 figuras, que pueden agruparse en tres categorías principales: animales, figuras humanas y signos abstractos. La mayoría de las imágenes principales han sido pintadas en las paredes con pigmentos minerales, aunque algunos diseños también han sido incisos en la piedra.

Entre los animales, predominan los equinos [364]. Hay 90 pinturas de ciervos. También están representados bovinos, bisontes, felinos, un pájaro, un oso, un rinoceronte y un humano. Entre las imágenes más famosas se encuentran cuatro enormes toros negros o uros en la Sala de los Toros. Uno de los toros mide 5,2 m, el mayor animal descubierto hasta ahora en el arte rupestre.

Además, los toros parecen estar en movimiento. No hay imágenes de renos, a pesar de que eran la principal fuente de alimento de los artistas. Una pintura denominada “El bisonte cruzado”, encontrada en la cámara llamada la Nave, se suele considerar un ejemplo de la habilidad de los pintores rupestres del Paleolítico. Las patas traseras cruzadas muestran la capacidad de utilizar la perspectiva. Desde el año 2000, Lascaux se ha visto afectada por un hongo, del que se ha culpado a un nuevo sistema de aire acondicionado que se instaló en las cuevas, al uso de luces de alta potencia y a la presencia de demasiados visitantes. A partir de 2006, la situación se agravó aún más: en la cueva creció moho negro. En enero de 2008, las autoridades cerraron la cueva durante tres meses, incluso a los científicos y conservacionistas. Una sola persona podía entrar en la cueva durante 20 minutos una vez a la semana para controlar las condiciones climáticas.

Arte rupestre

Antes de la aparición del Homo Sapiens, las migraciones prehistóricas trajeron a España a neandertales, cromañones y otras especies del género Homo, entre ellas el Homo Antecessor que habitó el magnífico yacimiento de la Gran Dolina de Atapuerca. Con el tiempo, surgieron los dos primeros estilos artísticos definidos: en toda la costa de Cantabria, las pinturas rupestres de estilo francocantábrico, simbolizadas por los magníficos bisontes de Altamira; y en las zonas mediterráneas, las pinturas estilizadas y esquemáticas características del arte levantino.

Comunicación de las pinturas rupestres

La región franco-cantábrica (también región franco-cantábrica) es un término aplicado en arqueología e historia para referirse a una zona que se extiende desde Asturias, en el norte de España, hasta Aquitania y Provenza en el sur de Francia. Incluye la mitad sur de Francia y la franja norte de España que mira al Golfo de Vizcaya (conocido como Mar Cantábrico en español, de ahí su nombre).

Esta región muestra una intensa homogeneidad en el registro prehistórico y posiblemente fue la región de Europa con mayor densidad de población humana durante el Paleolítico Superior. Vasco-Cantabria forma parte de la región, en la costa norte de España, abarcando áreas similares a las regiones modernas adyacentes del País Vasco y Cantabria.

Sucesivamente, la región experimentó las culturas geométricas Chatelperroniense, Auriñaciense, Gravetense, Solutreana, Magdaleniense, Aziliense y post Aziliense, con sus respectivas expresiones culturales, destacando el arte mural. Las culturas solutreana, magdaleniense y aziliense evolucionaron localmente en esta zona.