Los dialogos de platon resumen

Los dialogos de platon resumen

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Platón: A Guide for the Perplexed (en adelante PAGP) de Gerald A. Press (en adelante GP) pretende introducir a los lectores “no especialistas” en la riqueza y el significado filosófico de las cualidades literarias de Platón, mostrando que, a lo largo de los diálogos, “el drama es una forma de argumento y el argumento una forma de drama” (5). El libro no es un resumen de las principales obras e ideas de Platón ni una revisión detallada de todos los diálogos principales, sino una presentación sostenida de Platón como un escritor no dogmático, abierto y dramático, que desafía muchas de las interpretaciones más establecidas o tradicionales del corpus.1 Tras una breve “Introducción” que esboza el argumento (1-13), PAGP contiene cuatro secciones principales: “parte I Antecedentes” (13-39); “parte II Fuentes de perplejidad: El cambio” (39-146); “parte III La filosofía de Platón: Permanencia” (146-185); “parte IV Ayuda para leer y comprender los diálogos y la filosofía de Platón” (185-221). Cada capítulo va seguido de sugerencias de lecturas complementarias, y el conjunto se completa con un glosario de términos griegos (221-230), una bibliografía (231-234) y un índice de diálogos, personas y temas (235-240).

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El diálogo socrático (griego antiguo: Σωκρατικὸς λόγος) es un género de prosa literaria desarrollado en Grecia a finales del siglo IV a.C. Los más antiguos se conservan en las obras de Platón y Jenofonte y todos tienen a Sócrates como protagonista. Estos diálogos y los posteriores del género presentan una discusión de problemas morales y filosóficos entre dos o más individuos que ilustran la aplicación del método socrático. Los diálogos pueden ser dramáticos o narrativos. Aunque Sócrates suele ser el participante principal, su presencia en el diálogo no es esencial para el género.

Platón escribió aproximadamente 35 diálogos, en la mayoría de los cuales Sócrates es el protagonista. En sentido estricto, el término se refiere a las obras en las que Sócrates es un personaje. Como género, sin embargo, se incluyen otros textos; las Leyes de Platón y el Hiero de Jenofonte son diálogos socráticos en los que un sabio distinto de Sócrates dirige la discusión (el Forastero ateniense y Simónides, respectivamente). El protagonista de cada diálogo, tanto en la obra de Platón como en la de Jenofonte, suele ser Sócrates, que mediante una especie de interrogatorio trata de averiguar más sobre la comprensión que tiene el otro de las cuestiones morales. En los diálogos, Sócrates se presenta como un hombre sencillo que confiesa tener pocos conocimientos. Con este planteamiento irónico consigue confundir al otro, que se jacta de ser un experto en el ámbito que discuten. El resultado del diálogo es que Sócrates demuestra que los puntos de vista del otro son inconsistentes. De este modo, Sócrates intenta mostrar el camino hacia la verdadera sabiduría. Una de sus afirmaciones más famosas al respecto es “La vida no examinada no merece la pena ser vivida”. Este cuestionamiento filosófico se conoce como método socrático. En algunos diálogos, el personaje principal de Platón no es Sócrates, sino alguien de fuera de Atenas. En el Hiero de Jenofonte un tal Simónides desempeña este papel cuando Sócrates no es el protagonista.

Orden cronológico de los diálogos de Platón

Desde mediados del siglo XIX, la República es el diálogo más famoso y leído de Platón.    Como en la mayoría de los diálogos platónicos, el protagonista es Sócrates.    Se acepta generalmente que la República pertenece a los diálogos del periodo medio de Platón.    En los primeros diálogos de Platón, Sócrates refuta los relatos de sus interlocutores y la discusión termina sin una respuesta satisfactoria al asunto investigado.    En la República, sin embargo, encontramos a Sócrates desarrollando una posición sobre la justicia y su relación con la eudaimonia (felicidad).    Ofrece un argumento largo y complicado, pero unificado, en defensa de la vida justa y su necesaria conexión con la vida feliz.

Sócrates y Glaucón visitan el Pireo para asistir a un festival en honor de la diosa tracia Bendis (327a).    Son conducidos a la casa de Polemarco (328b).    Sócrates habla con Céfalo sobre la vejez, los beneficios de ser rico y la justicia (328e-331d). Uno no afirmaría que es justo devolver las armas que uno debe a un amigo loco (331c), por lo que la justicia no es ser veraz y devolver lo que uno debe como afirma Céfalo.    Sigue la discusión entre Sócrates y Polemarco (331d-336b).

Diálogos de Platón

Sócrates vivió del 470 al 399 en Atenas. No dejó escritos conocidos y se le conoce principalmente por Platón, Jenofonte y Aristófanes. Fue condenado a muerte supuestamente por corromper la moral de los jóvenes y por introducir nuevos dioses, posiblemente también por sus opiniones antidemocráticas en apoyo de la aristocracia derrocada. Hizo hincapié en la búsqueda personal de la verdad y el comportamiento ético.

Utilizó el formato del diálogo (dialogos), sin exponer nunca abiertamente sus opiniones en nombre propio. Su técnica de indagación se basaba en la dialéctica (dialektos): un interrogatorio hábilmente dirigido para obtener el conocimiento que presumiblemente ya reside en el participante. Creía que el mundo era inteligible a través de la razón (logos) y se regía por ella.

Sócrates, a la edad de 70 años (en el 339 a.C.), se defiende a sí mismo en su juicio de un día [en el tribunal de uno de los principales funcionarios de Atenas, el “Rey Arconte”, que presidía los casos judiciales relacionados con la religión]. El diálogo consiste en declaraciones hechas por él en su propia defensa, sus comentarios sobre la pena que pronto se decidirá, y sus comentarios tras el anuncio de que será ejecutado.